
Las cosas que se colocan en una vidriera lo son con el objetivo de ser vistas, admiradas, inspeccionadas y finalmente elegidas o no. Y mientras más atractivas o interesantes parezcan, tanto el objeto como su entorno, más atraerán la atención.
Jesús nos dijo:
“...¿Acaso se trae una luz para ponerla debajo del almud, o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero?” (Marcos 4:21)
“Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa” (Mateo 5:15)
También leemos en la Palabra de Dios que tenemos un objetivo que cumplir:
Dar buen testimonio y ser observados por otros:
“Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe... por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” (Hebreos 11:39, 12:1)
En el caso del pueblo de Israel, la presencia de Dios era manifiesta al resto de los pueblos, aun a pesar de su propia lejanía o desobediencia, como leemos en 1 Samuel 4:7-9
“Y los filisteos tuvieron miedo, porque decían: Ha venido Dios al campamento. Y dijeron: ¡Ay de nosotros! Pues antes de ahora no fue así. ¡Ay de nosotros! ¿Quién nos librará de la mano de estos dioses poderosos? Estos son los dioses que hirieron a Egipto con toda plaga en el desierto. Esforzaos, oh filisteos, y sed hombres, para que no sirváis a los hebreos, como ellos os han servido a vosotros; sed hombres, y pelead”
¿Cómo nos ven a nosotros quienes nos rodean? ¿Cumplimos con las expectativas de Dios para nosotros? ¿Conocemos lo que Dios espera de nuestras vidas? El espera que recibamos su Obra a nuestro favor.
“El cual se dio a sí mismo por nuestros pecados, para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre” (Gálatas 1:4)
Espera que vivamos en santidad:
“Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación, que os apartéis de fornicación” (1Tesalonicenses 4:1)
Que demos buen testimonio:
“Porque ésta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos” (1 Pedro 2:15)
Y por supuesto, no desea que seamos partícipes de estas cosas:
“Entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de
nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos...” (Efesios 2:3)
“Para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios. Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, en concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías” (1 Pedro 4:2-3)
Conociendo esto... ¿estamos dispuestos a vivir en exposición, permitiendo que otros nos observen y sean atraídos a la voluntad de Dios también?
Recordemos: Habiendo conocido a Dios, tenemos una gran responsabilidad por delante hacia aquellos que aún no lo conocen.
Fuente: daresperanza.com.ar
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