El diccionario define pesimismo como: propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más desfavorable. El optimismo es lo opuesto. He aquí algunas diferencias entre el pesimista y el optimista.
La vida tiene un lado sombrío y otro brillante; el pesimista ve el sombrío y el optimista ve el brillante. Si un vaso contiene agua hasta la mitad, el pesimista dice: “el vaso esta medio vacío”. El optimista dice: “el vaso esta medio lleno”. El pesimista ve las cosas de la vida, el optimista ve la vida de las cosas. El pesimista es un hablador, el optimista es un hacedor. El pesimista ve una calamidad en cada oportunidad, el optimista ve una posibilidad en cada calamidad.
El pesimista dice: “Eso es imposible, no va a funcionar”. El optimista dice: “Tiene que haber una forma, seguiré intentando, lo voy a lograr, no me rendiré.” El pesimista apaga la luz para ver las tinieblas, es un ser atormentado y aún cuando debe sentirse bien, se siente mal porque piensa lo mal que se va a sentir cuando deje de sentirse bien.
El optimista no llora porque el limón se agrio, sino que lo exprime, le echa agua y azúcar y ¡Hace limonada!
A una anciana optimista le preguntaron, como se las arreglaba para comer. Ella contestó: “No es fácil, pues sólo tengo dos dientes, un arriba y otro abajo, pero ¡gracias a Dios que ellos siempre se encuentran!
Si eres víctima del pesimismo, si estas cansado y enfermo, reflexiona y medita en el ejemplo que Jesucristo nos dio.
Desde el punto de vista terrenal Jesús tenía todas las de perder. Era de Nazaret (una ciudad negativamente estereotipada), pertenecía a una nación cautiva, estaba rodeado de enfermos y endemoniados y fue ignorado por su propia familia. Experimentó la ingratitud, el rechazo, la humillación, la burla y la traición...
Ese ambiente tan negativo y hostil, propiciaba las condiciones sociales y sicológicas para que Jesús fuera un ser pesimista, rebelde, incrédulo, temeroso y radical; sin embargo, donde otros veían calamidades, él visualizó oportunidades y fue el ser más optimista que ha conocido la humanidad.
Tanto que, en su hablar, NUNCA utilizó adverbios de duda. Nunca dijo: quizás, tal vez, puede ser, no sé, quien sabe, posiblemente, probablemente... ¡NO! El siempre habló positivamente.
Sigue tú el ejemplo del Señor. No mires las condiciones, busca las soluciones. No mires las imposibilidades, mira las oportunidades. Tu enfermedad es una oportunidad de recibir sanidad, tu necesidad es una oportunidad para recibir provisión y tu tristeza es un momento para recibir aliento.
Ya no digas: “Que grande es mi problema”, di: ¡Que grande es mi Dios”. Dile al derrotismo, al negativismo y al pesimismo que se marchen al abismo, ahora mismo y proclama: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. (Filipenses 4:13)
© Copyright 2010- Dr. Víctor Centeno, Th.D.
(203) 870- 8376
Puedes comunicarte a nuestro Ministerio (203) 543-9366 para recibir oración e información.
Etiquetas:
Bienvenido a
WERLIFE.COM
© 2010 Creado por Werlife
¡Necesitas ser un miembro de WERLIFE.COM para añadir comentarios!
Participar en WERLIFE.COM